FRANK M. ZISKUTHRILLER & NOVELA NEGRA
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DORGALI · BARBAGIA · CERDEÑA

Cada tierra
tiene una sombra.
La mía cuenta historias.

Soy Frank M. Zisku. Escribo thrillers y novela negra ambientados en la tierra que conozco, entre los silencios del Supramonte y los lazos que atraviesan nuestras vidas.

HISTORIAS HUMANAS. SECRETOS DE FAMILIA.01 / MI MUNDO

LAS NOVELAS

Dos libros.
Una historia que deja huella.

Del Supramonte a los secretos de una familia.
El camino de Elias Mereu, entre la verdad y los lazos de sangre.

Cubierta de La sombra del Supramonte de Frank M. Zisku — Vista previa de la cubierta en español
Fotografía original © Valentina Spanu

LIBRO I · THRILLER NOIR

La sombra del
Supramonte

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La sangre del pasado no se borra. Espera.

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Cuando Elias Mereu huye de Mamoiada para empezar una nueva vida en Dorgali, cree haber dejado atrás la violencia que destruyó a su familia. Pero en el corazón de la Barbagia, el tiempo no salda las deudas de sangre.

Entre el silencio del Supramonte, los senderos de Tiscali, las gargantas del Flumineddu y las montañas de Mamoiada, cada decisión arrastra a Elias hacia un destino del que parece imposible escapar.

En una tierra donde la ley del Estado se entrelaza con otra más antigua, la del honor, la verdad siempre tiene un precio.

Cubierta de La sombra de la sangre de Frank M. Zisku — Vista previa de la cubierta en español

LIBRO II · THRILLER NOIR

La sombra
de la sangre

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Una fotografía. Una certeza que empieza a resquebrajarse.

Leer la sinopsis

Durante once años, Elias Mereu ha creído que su padre y su hermano murieron a causa de una vendetta. Entonces, una vieja fotografía hace tambalear esa certeza.

En la casa familiar de Mamoiada, una habitación oculta guarda máscaras negras, recuerdos de infancia y documentos relacionados con un atraco de hace años. Siguiendo esas pistas hasta Dorgali, Elias descubre cuánto le han ocultado las personas en las que confiaba.

Alguien lo vigila. Los documentos desaparecen. Quienes conocen la verdad empiezan a tener miedo.

A su lado, Roberta busca respuestas sin aceptar más mentiras. Pero cada descubrimiento acerca a Elias a una elección: esclarecer la muerte de los suyos o dejar que su sangre reclame más sangre.

SOBRE MÍ

Frank
M. Zisku.

Mis raíces.
Mi voz.

NACIDO EN ALEMANIA
MIS RAÍCES EN DORGALI
HISTORIAS EN EL SUPRAMONTE

Me llamo Frank M. Zisku y escribo thrillers y novela negra ambientados en mi tierra, Cerdeña.

Nací en Alemania, hijo de padres sardos, ambos de Dorgali, que habían emigrado por trabajo. Allí crecí y fui a la escuela hasta los once años. En 1985 llegué a Dorgali, donde viví un año con mis abuelos antes de que regresaran también mis padres.

Aquí he construido mi vida. Tengo amigos en muchos pueblos y un vínculo profundo con la Barbagia, con su gente, sus costumbres y sus contradicciones. Soy sardo, y estoy orgulloso de serlo. Creo en la independencia de Cerdeña y en el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación, a la libertad de decidir su propio futuro. Es una convicción que me ha acompañado siempre.

He recorrido mi tierra a pie y en moto, y también la he explorado bajo tierra, practicando espeleología durante algunos años. Fui piloto de enduro y me apasiona viajar en moto: he recorrido buena parte de Europa sobre dos ruedas, solo y en compañía. Amo la montaña, el mar y los misterios de Cerdeña. Pero es al Supramonte adonde vuelvo para buscar algo que siento profundamente mío.

Conóceme un poco más

Conozco las noches al aire libre, los senderos, el paso del mar a la montaña. Me gusta detenerme en los yacimientos arqueológicos, tomarme el tiempo de estar en silencio y meditar. En ciertos lugares siento una energía especial. Es una sensación que también llevo a mis historias.

Me gusta acudir a las fiestas de nuestros pueblos: cada uno tiene sus costumbres, sus trajes, sus creencias y una forma particular de reunirse. Amo especialmente la época del carnaval, las máscaras ancestrales de la Barbagia y el ambiente que se respira alrededor de las hogueras de San Antonio. Son días de encuentros, de bodegas abiertas y de vino nuevo: momentos en los que siento aún más fuerte el vínculo con mi tierra y con su gente.

Leo mucho, una media de entre ochenta y cien libros al año. Siempre he escrito pensamientos y poemas. Con el tiempo, la pasión por el thriller y la novela negra me llevó a buscar una historia más larga que contar.

La pérdida de mi padre, cuando yo tenía veinte años, marcó profundamente mi vida. Mi madre, Lina, siempre ha estado a mi lado: ha hecho muchos sacrificios y me ha ayudado muchísimo. Le estoy profundamente agradecido.

Mi hermano Giovanni tiene siete años menos que yo y lleva mucho tiempo viviendo lejos de Cerdeña. Compartimos ese sentimiento del regreso: él también, cuando llega, necesita respirar a fondo el aire de casa. Me gusta pensar que es algo que nos transmitió nuestro padre y que sigue uniéndonos.

A lo largo de los años también he atravesado etapas difíciles por motivos de salud, durante las cuales la escritura fue ocupando cada vez más espacio en mi vida. En julio de 2025 emprendí el camino que, en trece meses, dio forma a una historia dividida después en dos novelas: La sombra del Supramonte y La sombra de la sangre.

Cuando escribo, lo que más me apasiona es entrar en la mente de los personajes y contar las relaciones entre las personas. El misterio también toma forma a partir de los lugares que conozco y de las sensaciones que me acompañan al recorrerlos.

En mis libros está la Cerdeña que vivo cada día: orgullosa, compleja, llena de belleza y de dificultades. Quiero contar las historias de su gente, sus tradiciones y sus contradicciones, junto con esa sensación de misterio que ciertos lugares siguen transmitiéndome.

MI TIERRA

«Cerdeña,
para comprenderla,
hay que vivirla.»

Me encanta viajar. Pero una de las cosas más bonitas de cualquier viaje es volver a casa. Cuando desembarco en el puerto o salgo del aeropuerto, y aún más cuando me acerco a mi zona, me nace respirar profundamente. Siento el aroma de Cerdeña: el mirto, las encinas, el matorral mediterráneo. Cerca del mar se impone el olor a salitre. Es el olor de casa.

Recuerdo los regresos de Alemania, en los años setenta y ochenta, a bordo de aquellos viejos barcos. Al llegar a casa, mi padre respiraba profundamente y se le humedecían los ojos. Había vuelto. Después de tantos años de duro trabajo en la fábrica, quiso regresar a Cerdeña. De algo estaba seguro: quería que su vida terminara en casa, en su tierra, entre su gente. Cuando volvió, se dedicó a trabajar la tierra y la viña. Esa tierra pasó después a nosotros y todavía hoy alberga nuestros olivos. Aún recuerdo aquella respiración y aquellos ojos húmedos.

Quizá mi manera de sentir el regreso venga precisamente de él. Es hermoso partir, conocer otros lugares, pero también lo es volver a respirar este aire.

Vivir en una isla significa conocer también la distancia y las dificultades. Pero ese aislamiento nos ha hecho creativos, tenaces, capaces de encontrar nuestro propio camino.

Así siento yo a mi gente: dura por fuera, con el corazón tierno. Conozco la hospitalidad de la Barbagia a través de las amistades, las casas y las personas. Cuando te ganas nuestros corazones, descubres cuánto sabemos dar.

FRANK M. ZISKU