Me llamo Frank M. Zisku y escribo thrillers y novela negra ambientados en mi tierra, Cerdeña.
Nací en Alemania, hijo de padres sardos, ambos de Dorgali, que habían emigrado por trabajo. Allí crecí y fui a la escuela hasta los once años. En 1985 llegué a Dorgali, donde viví un año con mis abuelos antes de que regresaran también mis padres.
Aquí he construido mi vida. Tengo amigos en muchos pueblos y un vínculo profundo con la Barbagia, con su gente, sus costumbres y sus contradicciones. Soy sardo, y estoy orgulloso de serlo. Creo en la independencia de Cerdeña y en el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación, a la libertad de decidir su propio futuro. Es una convicción que me ha acompañado siempre.
He recorrido mi tierra a pie y en moto, y también la he explorado bajo tierra, practicando espeleología durante algunos años. Fui piloto de enduro y me apasiona viajar en moto: he recorrido buena parte de Europa sobre dos ruedas, solo y en compañía. Amo la montaña, el mar y los misterios de Cerdeña. Pero es al Supramonte adonde vuelvo para buscar algo que siento profundamente mío.
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Conozco las noches al aire libre, los senderos, el paso del mar a la montaña. Me gusta detenerme en los yacimientos arqueológicos, tomarme el tiempo de estar en silencio y meditar. En ciertos lugares siento una energía especial. Es una sensación que también llevo a mis historias.
Me gusta acudir a las fiestas de nuestros pueblos: cada uno tiene sus costumbres, sus trajes, sus creencias y una forma particular de reunirse. Amo especialmente la época del carnaval, las máscaras ancestrales de la Barbagia y el ambiente que se respira alrededor de las hogueras de San Antonio. Son días de encuentros, de bodegas abiertas y de vino nuevo: momentos en los que siento aún más fuerte el vínculo con mi tierra y con su gente.
Leo mucho, una media de entre ochenta y cien libros al año. Siempre he escrito pensamientos y poemas. Con el tiempo, la pasión por el thriller y la novela negra me llevó a buscar una historia más larga que contar.
La pérdida de mi padre, cuando yo tenía veinte años, marcó profundamente mi vida. Mi madre, Lina, siempre ha estado a mi lado: ha hecho muchos sacrificios y me ha ayudado muchísimo. Le estoy profundamente agradecido.
Mi hermano Giovanni tiene siete años menos que yo y lleva mucho tiempo viviendo lejos de Cerdeña. Compartimos ese sentimiento del regreso: él también, cuando llega, necesita respirar a fondo el aire de casa. Me gusta pensar que es algo que nos transmitió nuestro padre y que sigue uniéndonos.
A lo largo de los años también he atravesado etapas difíciles por motivos de salud, durante las cuales la escritura fue ocupando cada vez más espacio en mi vida. En julio de 2025 emprendí el camino que, en trece meses, dio forma a una historia dividida después en dos novelas: La sombra del Supramonte y La sombra de la sangre.
Cuando escribo, lo que más me apasiona es entrar en la mente de los personajes y contar las relaciones entre las personas. El misterio también toma forma a partir de los lugares que conozco y de las sensaciones que me acompañan al recorrerlos.
En mis libros está la Cerdeña que vivo cada día: orgullosa, compleja, llena de belleza y de dificultades. Quiero contar las historias de su gente, sus tradiciones y sus contradicciones, junto con esa sensación de misterio que ciertos lugares siguen transmitiéndome.